La primera mirada la dirigimos hacia las botas de agua. Supongo que las lluvias de estos días en muchas zonas os habrán obligado a calzar o calzarles con botas de agua. Las que os presento son cómodas, infantiles (para niño y para niña) y les permite saltar, bailar o correr sin peligro de que les entre agua en sus piececitos.
Como podéis ver es un modelo clásico, pero con toques infantiles muy actuales: se llevan los topos, en este caso blancos, sobre un fondo azul. De remate el cierre en rojo con una parte superior chubasquera que, os confieso, no me convencía nada hasta que comprobé su utilidad. Vamos, unas botas de agua han de ser para eso: para evitar el agua. La suela es resistente, gruesa y antideslizante y el interior es confortable y cálido, lo que permite tener los pies a buena temperatura.
Aquí podéis ver el ajuste, con una correíta y un cierre ajustable. Como os decía, al principio no me convencían la bolita y el ajuste, pero he comprobado que es realmente práctico. Son de la marca Camelot.
El segundo par de botas es de la firma Dude y las hemos visto en los escaparates y en las calles a montones durante los últimos inviernos, Pues bien, este próximo también se llevará ese estilo de bota.
¿A qué os suenan? Centros comerciales masivos han producido, lo hacen desde hace tiempo, modelos similares. Debo decir que son resistentes, cómodas, adaptables, de calidad... para mí lo tienen todo. Tanto para mayores como para niños son, simplemente, geniales. En este caso son de color fucsia, pero las podéis encontrar en toda la gama de colores que os podáis imaginar, en tonos brillantes, con incrustaciones, en color ante.... Son in de siempre y este invierno volverán a ser tendencia en todos los pies. Imaginad las botas con un vestidito. Pues quedan fenomenal, además van abrigaditas y súper cómodas. Sin duda una gran opción para los meses más fríos que enseguida llamarán a la puerta.











