Como podéis ver es un vestido en punto, calentito, con manga larga, que queda por la rodilla y que se ajusta al cuerpo. El color gris consigue que el corazón de lentejuelas de tres colores diferentes, rojo, dorado y violeta, destaque mucho más.
La conclusión al ver una prenda como ésta es que, menos es más en muchas ocasiones. No podemos perder de vista que son prendas infantiles y que estos toques de color, precisos y bien ubicados, aportan color y gracia a un vestido sencillo. Una amiga mañosa me comentó que le encantaba el vestido y que ella había pensado en coger uno de color neutro y ponerle ella misma las lentejuelas, realizando una creatividad navideña. Es, sin duda, una opción para las que tenéis unas manos ideales para estas manualidades.
Así que un toque de color y sofisticación muy adecuado para esta Navidad.

