Echemos un ojo a estos dos modelos de Melania Trump en esta larga campaña.
La primera imagen es de la cena de Alfred Smith el 21 de octubre. Un evento solidario donde la nueva Primera Dama brilló con un modelo cóctel en negro con encaje. El encaje es siempre un valor seguro para las citas nocturnas, pero corremos el riesgo de que sea demasiado descarado. En este caso, el acierto es pleno. La segunda fotografía es de una de las paradas en la campaña electoral, acompañando al ya nuevo Presidente americano y a punto de subir a un avión. En este caso viste un work-dress en azul marino, ajustado, con manga farol y escote pico. Tampoco podemos decir nada: impoluto y perfecta.
Y ¿qué decir del icónico vestido blanco?
Aquí la vemos en rojo Valentino, con un vestido y un abrigo de la firma en otro evento electoral. Es evidente que los brillos extremos y las lycras han pasado a mejor época.
Y no podemos olvidarnos de la blusa de Gucci en fucsia estilo Pussy Bow, símbolo de las mujeres trabajadoras de alguna década atrás y que lució con motivo de algún que otro comentario escandaloso de su marido, quién sabe si con segundas intenciones. Este tipo de blusa, con lazada al cuello, es súper tendencia este otoño-invierno. La hemos visto en la colección de Carolina Herrera o Adolfo Domínguez. La de Gucci se agotó también enseguida.
Sencillo, pero con un corte complejo es un modelo típico de la firma americana, todo un guiño a sus intenciones: aquí estoy yo.
Sin duda, Melania Trump nos dará mucho que hablar con su look y sus outfits. Es arriesgada dentro de lo que sabe que le sienta como un guante y de su nuevo rol. Y por lo visto, apuesta por varios diseñadores y eso siempre es muy divertido.





