miércoles, 30 de noviembre de 2016

Botas de mosquetero, sí o sí

Se llevaron el otoño-invierno de 2014. Se llevaron incluso mucho antes, cuando Pretty Woman arrasaba en los cines y de repente se llenaron las calles de atrevidas que tapaban su piernas con lycras, antes, cueros y telas variadas a golpe de bota alta. Son las botas de mosquetero, que han vuelto con fuerza esta temporada. Desde Chloé hasta Berska, pasando por Anna Field, Pedro Miralles o Topshop, todos, absolutamente todos los diseñadores han lanzado una colección de botas mosqueteras.
Y no es de extrañar, porque realzan, levantan y pueden ser muy cómodas, por no decir abrigaditas. Llevar una minifalda en invierno ya no es una agonía: con unas mosqueteras la cosa cambia.
Hoy os traigo dos pares diferentes. Tan solo una cosa en común: son botas mosqueteras.
Las primeras son botas planas, de Berska, en color marrón y un tejido semejante al ante. Las tienen en color negro y son ultracómodas. Llevan una cremallera lateral bajita, no se lleva cremallera larga a lo largo de la pierna en esta longitud de botas, y el empeine se ajusta muy bien al pie. Francamente, me ha sorprendido la calidad de estas botas.






El segundo par que os acerco son británicas. En este caso llevan un tacón alto, de 7 centímetros, en color azul azafata, elaboradas en ante grueso y son muy abrigaditas. Van excepcionalmente forradas hasta un poco más arriba del tobillo. Igual que en el caso anterior, la cremallera es lateral y bajita.





Ahora os preguntaréis, ¿son cómodas? Pues he de decir que sí, que son cómodas y muy calentitas, aunque como siempre os digo, no hay tacón alto que sea como unas zapatillas de estar por casa. Eso sí, son ideales para salir, entrar, volver, ir a trabajar, a tomar algo con las amigas... Vamos, un tacón monísimo y llevadero. Ni el mismísimo D'Artagnan.